La lucha cada noche de nuestra hija

Mi hija tiene 16 y, como cualquier adolescente, lidia con el drama social y sus altibajos. Quiero que tenga un celular por su propia seguridad, pero el año pasado me di cuenta de que lo estaba usando para mucho más que eso. Se desvelaba enviando mensajes de texto y pasando tiempo en las redes sociales. Y, para ser honestos, la hermosa hija que yo conocía y amaba se estaba convirtiendo en un ogro.